El precio de un hotel de playa no sube por la calidad: sube por la fecha. Entre la última semana de julio y la segunda de agosto, dormir en primera línea puede costar el doble que tres semanas antes.
El mejor equilibrio en el Mediterráneo suele estar en la segunda quincena de junio y la primera de septiembre: agua templada (23-25 grados), días largos y precios entre un 25% y un 40% por debajo de agosto.
Octubre es la sorpresa: el agua del Mediterráneo sigue a 22 grados a principios de mes, las playas están vacías y los hoteles aplican tarifas de temporada baja. En el Cantábrico cambia: a partir de septiembre el agua baja de 20 grados.
Si viajas con niños, junio es mejor que septiembre por horarios y por temperatura del agua, aunque los precios sean algo más altos.